Inspirado en la tradición del paloteo segoviano, este nuevo single sigue desvelando el universo de 20/2000, producido junto a Miguel Fraile, Luis Ramos y Castora Herz.
El músico segoviano Diego Baeza publica El Pajarito, segundo adelanto de 20/2000, su álbum debut en solitario que verá la luz esta primavera de la mano de Samain Music. Tras la aparición de Jotas de Despecho, este nuevo single continúa explorando el diálogo entre tradición castellana y electrónica desde una mirada generacional y contemporánea.
La pieza parte de uno de los rituales festivos más extendidos del país: la danza de palos. Un repertorio que guarda textos y sones antiguos pensados para hacer vibrar a un pueblo entero en los días más señalados. En esta relectura, el pajarito que da nombre a la canción simboliza la huida de la jaula, que en este caso es la gran ciudad.
La versión de Diego Baeza se inspira en distintas variantes tradicionales de El Pajarito documentadas en los municipios segovianos de Nava de la Asunción, Bernardos y Aguilafuente. A ellas se suma una segunda melodía procedente del paloteo de El Convenio de Vergara, también en Nava de la Asunción.
Ambos materiales aparecen recogidos en el cancionero Repertorio Segoviano para dulzaina de Carlos A. Porro, basado en recopilaciones realizadas por Manuel García Matos en los años cincuenta. “Agradecemos en especial la labor de Porro por su meticuloso estudio de la tradición antigua y por su ayuda en el proceso de documentación”, explica el artista.
Con este nuevo adelanto, Diego Baeza continúa desplegando el universo de 20/2000, un trabajo que define como retrofuturismo distópico con integrismo folclórico y electrónica orgánica. Un álbum que mira al futuro desde el pasado, atravesando inevitablemente el presente de los años veinte del siglo XXI.
Baeza, que vive en Vallelado, en el corazón de Tierra de Pinares entre Segovia y Valladolid, recoge en este proyecto lo aprendido de los antiguos —muchos ya desaparecidos— para reinterpretar su tradición musical desde el presente. Una forma de devolver al pueblo lo que nació de él y conectar generaciones a través de la música.
El proyecto se construye junto a músicos conocedores de la tradición pinariega como el guitarrista Miguel Fraile y el dulzainero y percusionista Luis Ramos, que cambian sus instrumentos ancestrales por pads MIDI y sintetizadores. La producción electrónica corre a cargo de Castora Herz desde Ampudia (Palencia), dando forma a un sonido ácido y contemporáneo que mantiene un vínculo directo con el medio rural y con las músicas heredadas.
Con El Pajarito, Diego Baeza sigue revelando las claves de 20/2000: un trabajo gestado desde el territorio que hace dialogar la tradición oral con la experimentación sonora actual sin perder su esencia.

